Luego de cerca 25 años de vivir en los Estados Unidos, Patrick trabaja como asistente jurídico principal para Antonini & Cohen, asistiendo a los abogados y entrenando a los clientes y a nuevos compañeros.

Patrick creció en Shanghai, China, donde estudió medicina y comenzó su carrera profesional en un hospital. Luego de una transición hacia trabajo gubernamental haciendo traducciones y siendo intérprete, Patrick fue a dar al Consulado Estadounidense en Shanghai. Allí, él trabajó en la Sección Consular y luego fue ascendido a la Sección de Servicios a Ciudadanos Americanos donde ayudaba a ciudadanos estadounidenses que trabajaban en el extranjero con cualquier problema que enfrentaban.

En 1990, Patrick se mudó a Atlanta. El rápidamente se dio cuenta que su trabajo en el consulado, así como su propia experiencia como un reciente inmigrante le daban una perspectiva única en el área de derecho de inmigracion. “Todos somos inmigrantes o pertenecemos a familias de inmigrantes,” comenta él. “No podemos olvidarnos de eso. Todos tenemos nuestras propias experiencias.” Cuando Patrick notó un anuncio en el periódico para un puesto en el bufete de Marshall Cohen, él aplicó y pronto comenzó a trabajar.

Cuando Patrick se unió al equipo inicialmente, se llamaba Cohen and Associates y era un bufete pequeño – unas pocas personas desempeñando varios roles. Patrick hacía de todo, desde contestar telefonos hasta someter papeleo. “La oficina hoy es mucho más grande,” dice Patrick. “Me puedo enfocar en ofrecer ayuda personalizada a todos nuestros clientes.”

Patrick pasa mucho de su tiempo escuchando – conoce a todos con quienes trabaja y ayuda a entrenarlos y educarlos en el proceso de inmigración. “Mi satisfacción proviene de ver resultados exitosos,” dice él. “A algunos clientes les podemos ayudar rápidamente; otros tardan años. Todos son igualmente importantes para mí.”

Cuando él no se encuentra en las oficinas de Antonini & Cohen, a Patrick le gusta estar con amigos y familia. “Hay mejor comida en nuestras casas que en cualquier restaurante de Atlanta,” él comenta. “Si quiero comida china que sea buena de verdad, tengo que ir a New York o a Los Angeles.” Un ávido entusiasta de hacer ejercicios, Patrick también se relaja con un poco de competencia amistosa. Si él te reta a un juego de ping pong, piénsalo dos veces antes de aceptar. Cuando era niño, él jugaba donde quiera que pudiera hallar espacio, incluso si eso significaba usar la parte superior de un taburete como mesa.

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